Las diferencias fundamentales entre un entrenador y un profesor.
En en baile y en concreto en el baile deportivo, solemos referirnos a las personas con las que recibimos clases como “entrenadores” o “profesores”. Te has parado alguna vez a preguntarte ¿Qué diferencias existen entre el trabajo de un entrenador y el trabajo de un profesor? En este post vamos a intentar describir y aclarar el papel de cada uno de ellos.
1. Relación
La principal diferencia entre uno y otro son las relaciones personales. Las conexiones con aquellas personas que influyen en tu evolución son las que diferencian claramente en papel de entrenado y profesor.
Enseñar (profesor) es básicamente una relación de un solo sentido. Es un proceso en el que una persona con unos conocimientos más amplios, intenta transmitir esos conocimientos a otra persona que desea adquirirlos.
Entrenar (entrenador) es un proceso mucho más interactivo. Es un proceso en el que el entrenador analiza constantemente tu evolución para transmitirte la información necesaria para seguir progresando.
Un profesor puede enseñar a muchos alumnos en una sola clase, mientras que es imposible entrenar al mismo número de alumnos al mismo tiempo. Entrenar es un proceso mucho más personalizado. Además, un profesor puede enseñarte sin saber nada de ti, mientras un entrenador debe conocerte en profundidad para poder trazar la estrategia más adecuada para ti.
No se trata solo de presentar un plan de entrenamiento o de asistencia a competiciones. Un entrenador debe, en primer lugar, conocer a las personas (virtudes, carencias, fortalezas, debilidades…) Conociendo todos estos aspectos, un entrenador tendrá la información necesaria para sacar el máximo provecho de ti, entenderá como piensas, tu capacidad de reacción ante las dificultades, como gestionas el stress y si eres capaz de competir bajo presión. Un profesor, sin embargo, no tiene por qué prestar atención a ninguno de esos aspectos, simplemente se limitará (habitualmente) a compartir unos conocimientos o información contigo.
2. Responsabilidad
Seguramente llegará o ha llegado ya, el día en que no estés contento en relación a cómo has bailado o esté bailando en la competición, es algo a lo que todos los bailarines se enfrentan en un momento u otro de se carrera deportiva.
En ese momento… ¿A quién recurres? Muchos bailarines acuden, erróneamente, a aquel profesor, posiblemente uno de los mejores del mundo, que les ha dado alguna clase esporádicamente, y del que esperan recibir un consejo magistral que “arregle” inmediatamente sus “problemas”, en vez de acudir a la persona que día a día trabaja con ellos, su entrenador, que los conoce, conoce su pasado, su presente, que sabe de su estado físico, situación personal, problemas…., relación con la pareja, en resumen, conoce todas tus fortalezas y todas tus debilidades.
El entrenador además, sabe de los objetivos fijados, de cómo has entrenado, trabajado. Sabe en que punto de tu evolución te encuentras, lo que has conseguido, lo que te falta por aprender. El entrenador siempre será la persona que sabe más sobre que debes mejorar o cambiar a nivel particular o incluso entre las rondas de una competición.
Un entrenador quiere triunfar tanto como tu y por lo tanto siempre estará a tu lado en tu camimo. El entrenador es la persona a la que le podrás explicar los problemas que puedan tener con tu pareja, o cual es el look más adecuado, es la persona a la que podrás llamar si te encuentras con algún problema camino de una competición… Mientras que eso no ocurre cuando se trata de un profesor. El entrenador se siente mucho más responsable de tu progreso que el profesor.
3. Nivel técnico
Es imprescindible que un profesor te pueda ofrecer un nivel de conocimiento más alto que tu entrenador, porque de lo contrario, ¿para que necesitas un profesor si tu entrenador ya te ofrece lo mismo que “un extraño”?
Si decides recibir clases de un profesor con un nivel técnico bajo, tarde o temprano tendrás que buscar otro profesor que te pueda transmitir la información que se adapte a tu nivel de baile y necesidades. Ese no es es caso de tu entrenador, ya que si consigues encontrar el equilibrio entre lo que te puede aportar un profesor altamente cualificado con el trabajo que te propone tu entrenador (que no tiene por que ser únicamente un trabajo técnico), va a ir bien, ¡funcionará!
Si tienes la suerte de poder trabajar con un gran profesor, que se complemente a la perfección con tu entrenador, desde el principio de tu carrera, puedes estar seguro que supondrá un tándem perfecto, ya que tu entrenador te ayudará a aplicar y asentar todo la información que te transmita el profesor, de la manera más fácil, rápida y eficaz.
Sin embargo, en el caso de un entrenador, el nivel técnico no es lo más importante, no es extraño ver casos en los que un entrenador, que nunca llegó a ser un bailarín Top, ha llegado a ser capaz de evolucionar parejas desde niveles elementales hasta convertirlas en parejas de primer nivel.
El entrenamiento y la enseñanza requieren de enfoques y habilidades diferentes. Aunque se dan casos, los más habituales, en los que no se puede elegir entre ser profesor o entrenador; entonces esa persona se convierte en un entrenador, profesor, padre, amigo, compañero…
